domingo, 9 de mayo de 2010

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Señor carabinero, no me diga nada, por favor. Tengo todo el derecho de ir a exceso de velocidad! Usted no sabe lo que me pasa. Cómo va a saberlo si ni siquiera me pregunta como estoy; me hace parar, me pide los documentos y ¿ se ha puesto a pensar en mis sentimientos?, si, en mis sentimientos, porque yo, al igual que usted, los tengo. Asi que tengo todo el derecho a no ponerme el cinturon de seguridad, a pasarme una luz roja, a estacionarme donde yo quiera. Y agradezca que paré cuando me lo pidió. Porque si hubiera querido sigo de largo. Mi vida ha sido demasiado difícil como para que, más encima, usted venga a pedirme que maneje más lento. Tengo muchas cosas en mi cabeza como para preocuparme de los demás vehiculos, menos de los peatones. Que cada uno se preocupe por su propia seguridad. De mi, nadie se preocupa. Con su permiso - puso en marcha el vehiculo y se marchó. No pude hacer nada.